Nuestro país tiene la gran bendición de Dios, de ser uno de los principales productores bananeros del mundo. Pero lamentablemente los altibajos de la demanda mundial, hace que los precios a nuestro producto suban y bajen lo que afecta la posibilidad de atender nuestros costos de producción y generar las necesarias utilidades para nuestros productores.
EL BANANO: DE PRODUCTO PERECEDERO A DURADERO
Todos los años, los productores y exportadores bananeros viven dos momentos, que se convierten en las dos caras de la medalla: El uno cuando los precios a nivel internacional son altos, y el otro, cuando estos bajan, hasta llegar al piso.
En efecto, cuando la demanda internacional es alta, los precios, suben a cantidades estratosféricas y el oficial queda muy por debajo, colocándose inclusive a precios que llegan a los 10 y 15 dólares, lo que genera alegría y satisfacción al mundo bananero.
Pero, cuando la demanda declina, porque nuestros clientes del exterior buscan otros productos y dejan de lado nuestro banano, los precios llegan a los dos dólares y hasta menos, lo que hace que definitivamente no puedan ni siquiera cubrir sus costos de producción y su desesperación aumenta día a día.
Esta es la razón por la que se produce un verdadero malestar social y se demanda la ayuda a todas partes, especialmente al Gobierno para que se tomen medidas, que hagan frente a los problemas.
Y la idea que se ha presentado ahora, es que el Gobierno compre los excedentes bananeros y estos sean entregados en los sectores marginales y de igual manera a los productores ganaderos.
Pero esta, no es sin duda, la mejor solución. La idea plenamente válida es convertir al banano de UN PRODUCTO QUE PERECE A UNO QUE DURA.
Esto significa que el banano, al igual que otros productos, puede, con la incorporación de mano de obra y proceso tecnificados, convertirse en un producto duradero, como: Pasta de banano, Polvo de banano, Puré de banano, etc., los que pueden ser envasados y vendidos a nuestros clientes en el exterior, permitiéndonos de esta forma ganar más dinero y contar con productos con un tiempo de vida útil mucho mayor.
Esto por supuesto demanda la importación de maquinaria, tecnología y a lo mejor mano de obra y técnicos especializados, para hacer realidad este objetivo, lo cual tiene un alto costo, que hay que invertirlo necesariamente, si es que queremos progresar de manera definitiva, saliendo del subdesarrollo.
Este es un paso que debe dar nuestro país Ecuador. De esta manera usamos el banano que no tiene demanda o que se lo paga a precios irrisorios, en los mercados internacionales, en las llamadas temporadas bajas.


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